domingo, 28 de septiembre de 2008
viernes, 8 de agosto de 2008
Sabiendo de ti
lunes, 28 de julio de 2008
viernes, 18 de julio de 2008
lunes, 14 de julio de 2008
HAGAMOS UN TRATO(M.BENEDETTI)

usted sabe
puede contar
conmigo
no hasta dos
o hasta diez
sino contar
conmigo
si alguna vez
advierte
que la miro a los ojos
y una veta de amor
reconoce en los míos
no alerte sus fusiles
ni piense qué delirio
a pesar de la veta
o tal vez porque existe
usted puede contar
conmigo
si otras veces
me encuentra
huraño sin motivo
no piense qué flojera
igual puede contar
conmigo
pero hagamos un trato
yo quisiera contar
con usted
es tan lindo
saber que usted existe
uno se siente vivo
y cuando digo esto
quiero decir contar
aunque sea hasta dos
aunque sea hasta cinco
no ya para que acuda
presurosa en mi auxilio
sino para saber
a ciencia cierta
que usted sabe que puede
domingo, 6 de julio de 2008
poemita bueno
I TÚ ME OLVIDAS
QUIERO que sepas
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.
Pablo Neruda
jueves, 19 de junio de 2008
cuento para elefantes
Le leerás a tu hija este cuento, a media voz, con dulzura; ella observará la habitación, te estudiará sin mirarte, como una auténtica psicóloga y es posible que se duerma antes de que llegues al final (te darás cuenta porque levantarás la vista en cada punto, en cada pausa, para mirarla: estará acostada en la cama, con los brazos por fuera de la sábana, escuchando tu voz serena, suave y tierna;) notarás que el pijama le queda algo corto o que le ha salido una fiebre en el labio inferior o que tiene un pequeño tic en un párpado, pero tú seguirás leyéndole este cuento, a media voz, con dulzura, como has hecho desde el principio y como harás hasta el final. Cuando te muevas para cambiar de postura la silla en la que estás sentado crujirá levemente y ella sonreirá sin enseñar los dientes, como un auténtica buda, o abrirá y cerrará ligeramente la boca un par de veces, como si saboreara por primera vez un rico alimento o resoplará y se moverá para colocarse en posición fetal; puede que te pregunte el significado de algunas palabras (puede que ya lo haya hecho); puede que ya se haya dormido; sin dejar de leerle este cuento le bajarás la manga para cubrirle el codo o le acariciarás el pelo que le cae sobre la frente; dejarás el cuento en la mesilla y entonces tendrás que aprenderte de memoria lo que sigue: mirarás a tu hija sólo el tiempo necesario, el suficiente como para verla, le besarás en el carrillo, inventarás una ingeniosa frase de despedida que no sea la de “buenas noches” y se la dirás en voz baja. Puede que no se haya dormido aún, entonces le dirás que te ayude a completar el cuento, le sugerirás que te de ideas para escribir y le pedirás que te cuente qué más cosas le gustaría oír; la segunda vez que le leas este cuento es muy probable que éste haya cambiado y tal vez no se duerma tan pronto; a la tercera puede que te pida que se lo leas otra vez; a la cuarta quizás no quiera dormirse y entonces le dirás que le quieres, le darás un beso, apagarás la luz, saldrás de la habitación y caminarás a tientas por el pasillo pensando si algún día ella escribirá cuentos para hijos como tú, para hijos –como tú-.
Para mi amigo Nacho y su hija Nuria.
Felipe Bollaín Parejo 2008

